AMSTERDAM.-
Durante 121 años, el rostro pensativo de una mujer se escondió
detrás de las pinceladas enérgicas y coloridas con
las que Van Gogh representó un prado florido. Ahora, una
técnica innovadora de escaneo acaba de sacarlo a la luz.
Un equipo
de investigadores de la Universidad de Tecnología de Delft,
en Holanda, en cooperación con la Universidad de Amberes,
en Bélgica, logró reconstruir con una exactitud
sin precedente una pintura de Van Gogh oculta tras su obra Parche
de hierba , pintada en París en 1887, hoy propiedad del
Museo Kröller-Müller de Otterlo, Holanda.
El retrato
coloreado de una mujer se obtuvo mediante el uso de una nueva
técnica que emplea rayos X aplicados con un acelerador
de partículas, desarrollado por un instituto de investigación
alemán, con sede en Hamburgo, adonde se trasladó
la pintura para realizar el experimento. El resultado exitoso
del trabajo se publicó esta semana en la revista científica
norteamericana Analitical Chemistry .
Según
un comunicado de la universidad holandesa, que puede leerse en
su página web ( www.tudelft.nl ), los investigadores utilizaron
el acelerador de partículas para aplicar un haz de rayos
X sobre el cuadro y medir la fluorescencia de las capas de pintura,
que son distintas según el elemento químico que
contengan.
Investigaciones
preliminares habían ya revelado vagos trazos de una cabeza
bajo las capas de pintura más superficiales. Posteriormente,
el pequeño pero intenso haz de rayos X permitió
mostrar la imagen de la cabeza de una mujer, después de
escanear durante dos días una superficie de 17,5 por 17,5
centímetros.
Según
los expertos, "las técnicas usualmente utilizadas
para revelar capas ocultas de pinturas, como la radiografía
convencional con rayos X, tienen sus limitaciones". Entre
ellas, que presentan imágenes parciales, fragmentarias
y sin color, se advirtió.
Pigmentos
bajo la lupa
El avance de la tecnología utilizada con Van Gogh es que
permitió mapear la distribución de elementos químicos,
dado que "la fluorescencia medida es específica de
cada uno", que se evaluaron separadamente y se trasladaron
a una computadora. La detección de mercurio y antimonio,
presentes en los pigmentos que utilizó el pintor, permitió
una precisión nunca alcanzada antes en la imagen encontrada.
"Podemos
hacer modelos virtuales de tres dimensiones de las pinturas y
empezar a pelar las capas una a una. Así se obtiene una
vista detallada de la parte oculta", dijo Joris Dik, historiador
del arte y miembro del equipo de investigadores en la Universidad
Tecnológica de Delft.
Los científicos
agregaron que en la técnica usada "las capas superiores
de pintura distorsionan en menor medida las mediciones" y
que la velocidad de las mediciones es mayor, lo que permite extenderlas
a áreas más grandes.
La técnica
es de particular importancia en el análisis de la obra
de Vincent van Gogh, que murió en 1890. Según los
expertos, se sabe que Van Gogh solía reutilizar telas para
volver a pintar en ellas obras diferentes, tanto por las estrecheces
económicas que debió enfrentar durante su vida como
por la velocidad de sus impulsos creativos. Se considera, de hecho,
que hasta un tercio de sus primeras obras ocultan otras composiciones.
Ahora, la
Universidad de Delft se mostró confiada en que la nueva
técnica permitirá a los historiadores del arte comprender
mejor la evolución del pintor holandés, así
como la de muchos otros artistas que ocultaron obras al volver
a pintar sobre ellas. "Nuestro abordaje literalmente abre
nuevas visiones en el estudio no destructivo de capas escondidas
de pintura", dicen los científicos en el trabajo publicado.
Teio Meedendorp,
un especialista en Van Gogh de Amsterdam, afirmó que el
retrato oculto fue pintado probablemente entre noviembre de 1884
y marzo de 1885, cuando el artista vivía en la aldea holandesa
de Nuenen. En ese período realizó una serie de retratos
de campesinos, ambientados en sus viviendas, con la idea de entrenarse
en el manejo de los efectos de la luz sobre las formas.
El descubrimiento
ratifica en cierta medida la teoría de que Van Gogh enviaba
obras desde Holanda a su hermano Theo y que, después de
viajar a París para encontrarse con él, halló
esas obras tempranas, probablemente las consideró ya antiguas
y pintó encima de ellas.
Eso, sumado
a las dificultades económicas, puede explicar "la
presencia de una pintura de estilo floral parisino sobre la oscura
y sombría cabeza de una mujer holandesa de provincia",
concluyen los investigadores en su trabajo.
El retrato
oculto fue, además, comparado positivamente con otras obras
del autor en ese período, no sólo en las formas
representadas, sino en los pigmentos utilizados.