Cuando el hombre
nace, es débil y flexible. Cuando muere es duro, como el
árbol viejo. La dureza y la fuerza son amigas de la muerte.
La agilidad y la debilidad indican la frescura del ser. Nunca
triunfará lo que se endurece. Fragmento del film Stalker.
En la vida te encuentras con
tormentas. Según Darwin, los árboles grandes sobreviven
porque son los más aptos ya que sus raíces se han
extendido; pero al luchar con la tormenta el roble es vencido
y pierde su fuerza. La tormenta viene de la totalidad y el árbol
está solo. Por el contrario el junco cede ante la tormenta,
por eso no puede hacerle daño. La hierba no tiene raíces,
hasta un niño la puede arrancar, pero vence a la tormenta.
¿Qué pasó? la hierba se adapta, el árbol
se resiste y demuestra su fuerza. Al demostrar tu fuerza, serás
derrotado.
Para enfrentar el
miedo. Algunos hacen como el junco para que su permeabilidad
les dé supervivencia, otros prefieren luchar como el roble
ante el viento, de frente y de pie. Cualquiera sea camino el desafío
de la vida es llegar a ser lo que se soñó, a ese
sueño creado día a día al que pocos acceden
por cobardía.
Los que desafían al
miedo y se atreven a conquistar sus sueños son llamados
triunfadores, porque tuvieron coraje para emprender el camino.
Como diría un samurai: “uno hace lo que puede hasta
que un día se le revela el destino”. Ese el momento
de perder la cobardía.
La verdad es que esto
no me gusta, me siento mal aquí, prefería irme ya
mismo, ¿por qué me quedo? La neurosis de la vida
cotidiana repite este círculo vicioso.
El cobarde es sordo a los
mensajes de su correo de voz interno, pero el efecto existe: el
displacer le provoca desgano, falta de motivación, chatura.
El cobarde se conforma con
su excusa. ¿Qué haría sin este trabajo o
negocio del que vivo, qué haría sin ese XX que me
mantiene?
La excusa lleva a
la inmovilidad. El cobarde agrega un hábito negativo,
no decide, se deja estar, pero el correo interno es implacable.
La pelea entre yo quiero y no puedo prosigue y se lamenta por
todo lo que el destino le negó.
El samurai, guerrero de la
vida, reconoce que es cobarde, es la condición para hacer
algo nuevo con el presente, con sus deseos y crear el futuro.
¿Como dejar
de ser cobarde? Aceptando que no estás siguiendo
tu camino, entrando a tu ser para recuperar tus esperanzas, y
sabiendo con claridad qué es lo que te detiene.
Si logras identificar lo que te falta pregúntate: ¿cuál
es el miedo?, ¿ que necesito para moverme de ese lugar?,
¿a quién le estoy siendo fiel ?, ¿para qué
me quedo? No te juzgues, simplemente escúchate y date la
oportunidad, busca tu puerta de salida.