EL ARTE
"El
que crea da el ser mismo, saca alguna cosa de la nada —ex
nihilo sui et subiecti, se dice en latín— y esto,
en sentido estricto, es el modo de proceder exclusivo del Omnipotente.
El artífice, por el contrario, utiliza algo ya existente,
dándole forma y significado".
"En la « creación artística » el
hombre se revela más que nunca « imagen de Dios »
y lleva a cabo esta tarea ante todo plasmando la estupenda «
materia » de la propia humanidad y, después, ejerciendo
un dominio creativo sobre el universo que le rodea".
"El Artista divino, con admirable condescendencia, trasmite
al artista humano un destello de su sabiduría trascendente,
llamándolo a compartir su potencia creadora".
"...el artista, cuanto más consciente es de su «don»,
tanto más se siente movido a mirar hacia sí mismo
y hacia toda la creación con ojos capaces de contemplar
y de agradecer, elevando a Dios su himno de alabanza. Sólo
así puede comprenderse a fondo a sí mismo, su propia
vocación y misión".
"No todos están llamados a ser artistas en el sentido
específico de la palabra. Sin embargo, según la
expresión del Génesis, a cada hombre se le confía
la tarea de ser artífice de la propia vida; en cierto modo,
debe hacer de ella una obra de arte, una obra maestra".
"...el artista, cuando realiza una obra maestra, no sólo
da vida a su obra, sino que por medio de ella, en cierto modo,
descubre también su propia personalidad. En el arte encuentra
una dimensión nueva y un canal extraordinario de expresión
para su crecimiento espiritual. Por medio de las obras realizadas,
el artista habla y se comunica con los otros".
"Las obras de arte hablan de sus autores, introducen en el
conocimiento de su intimidad y revelan la original contribución
que ofrecen a la historia de la cultura”.
"El artista vive una relación peculiar con la belleza.
En un sentido muy real puede decirse que la belleza es la vocación
a la que el Creador le llama con el don del talento artístico".
"Quien percibe en sí mismo esta especie de destello
divino que es la vocación artística —de poeta,
escritor, pintor, escultor, arquitecto, músico, actor,
etc.— advierte al mismo tiempo la obligación de no
malgastar ese talento, sino de desarrollarlo para ponerlo al servicio
del prójimo y de toda la humanidad".
"Un artista consciente de todo ello sabe también que
ha de trabajar sin dejarse llevar por la búsqueda de la
gloria banal o la avidez de una fácil popularidad, y menos
aún por la ambición de posibles ganancias personales".
"La auténtica intuición artística va
más allá de lo que perciben los sentidos y, penetrando
la realidad, intenta interpretar su misterio escondido".
"Todos los artistas tienen en común la experiencia
de la distancia insondable que existe entre la obra de sus manos,
por lograda que sea, y la perfección fulgurante de la belleza
percibida en el fervor del momento creativo: lo que logran expresar
en lo que pintan, esculpen o crean es sólo un tenue reflejo
del esplendor que durante unos instantes ha brillado ante los
ojos de su espíritu".
"El verdadero artista está dispuesto a reconocer su
limitación y hacer suyas las palabras del apóstol
Pablo, según el cual Dios no habita en santuarios fabricados
por manos humanas, de modo que no debemos pensar que la divinidad
sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por
el arte y el ingenio humano". (Hch 17, 24.29).
"...el arte, incluso más allá de sus expresiones
más típicamente religiosas, cuando es auténtico,
tiene una íntima afinidad con el mundo de la fe, de modo
que, hasta en las condiciones de mayor desapego de la cultura
respecto a la Iglesia, precisamente el arte continúa siendo
una especie de puente tendido hacia la experiencia religiosa".
"La Iglesia, pues, tiene necesidad del arte".
"En contacto con las obras de arte, la humanidad de todos
los tiempos —también la de hoy— espera ser
iluminada sobre el propio rumbo y el propio destino".
"Queridos artistas, sabéis muy bien que hay muchos
estímulos, interiores y exteriores, que pueden inspirar
vuestro talento. No obstante, en toda inspiración auténtica
hay una cierta vibración de aquel «soplo» con
el que el Espíritu creador impregnaba desde el principio
la obra de la creación".
"La belleza es clave del misterio y llamada a lo trascendente".
Resumen
del original escrito por Juan Pablo II
Dora Sánchez
Rivero
Profesora de Dibujo y Pintura - Artista Plástica
dora@lenguajepropio.com.ar