Casi 80 obras
de Auguste Rodin y sus contemporáneos se exhibirán
en el Museo de Arte Decorativo
Hay artistas que son faros:
iluminan su época con la provocación de sus temperamentos
renovadores y dejan una estela que reúne a sus discípulos
y a quienes vuelven una y otra vez a sus obras por ser referentes
ineludibles en la historia del arte. Es el caso del artista francés
Auguste Rodin (1840-1917), de quien a partir de mañana
se podrán ver decenas de esculturas en una muestra imperdible
en el Museo Nacional de Arte Decorativo (MNAD).
La exposición "La
era de Rodin" incluye, además de 46 esculturas del
artista francés, casi 30 piezas de artistas que fueron
sus contemporáneos y discípulos. Se trata de un
conjunto que proviene, en su mayoría, de la colección
del Museo Soumaya, de la fundación del empresario mexicano
Carlos Slim, que constituye el acervo más grande del artista
fuera de Francia. En representación de Slim llegó
a Buenos Aires su sobrino Roberto.
El resto de las esculturas
pertenecen al Museo de Arte de Ponce de Puerto Rico -que dirige
Agustín Arteaga, quien está especialmente en Buenos
Aires-, y hay cuatro que son patrimonio del Museo de Arte Decorativo.
La muestra propone, así, un muy interesante diálogo
entre los distintos acervos, a través de una destacada
propuesta curatorial que da cuenta de la modernidad y las novedades
que introdujo Rodin en su tiempo.
El director del MNAD, Alberto
Bellucci, dijo a LA NACION que se trata de "la exposición
del año" y que las obras son de fines del siglo XIX
y principios del XX, la época en que fue construida la
residencia Errázuriz Alvear, donde se encuentra la institución.
Por lo tanto, el ambiente que cobija las obras se vuelve una referencia
histórica en sí mismo. Como ejemplo se puede ver
una escultura de bronce que es el proyecto de chimenea que Rodin
envió a los dueños del palacio, que, finalmente,
no se concretó.
En un recorrido ayer para
la prensa, el director del Museo Soumaya, Alfonso Miranda Márquez,
se refirió a los distintos módulos en que está
organizada La Era de Rodin, que se inicia con el Salón
de París, con obras de contemporáneos de Rodin,
como Charles Cordier y Pierre Auguste Renoir, y de sus maestros,
entre los que está Jean-Baptiste Carpeaux.
"El Salón de París
representa el espíritu de la academia, de la perfección
del cuerpo y la belleza ideal", comentó Miranda Márquez,
quien, a continuación, hizo notar cómo, en ese contexto,
la escultura La máscara del hombre de la nariz rota rompe
con ese ideal de belleza, lo que en su época generó
críticas. También está su Balzac (1892),
la primera escultura del artista considerada moderna.
Otro módulo está
conformado por las famosas esculturas El beso y El pensador, ambas
de1886, previstas por el artista para el ambicioso conjunto escultórico
de La puerta del infierno . De ambas esculturas hay copias en
nuestro país, lo cual habla de otra característica
de la modernidad del artista francés: la producción
de esculturas en series limitadas.
También hay varias
copias de otro grupo escultórico paradigmático del
artista, Los burgueses de Calais . Una de las esculturas de la
muestra que se refiere a esta obra es la impactante pieza en bronce
Andrieu d Andres , de 1890, en la que se evidencia otra característica
recurrente en la obra del artista: la lucha entre el cuerpo y
el alma y la fuerza que se pone en juego para, en este caso, levantarse
y no caer.
En otro módulo hay
obras de sus discípulos. Las esculturas de Camille Claudel,
que fue modelo y compañera de Rodin durante algunos años,
hablan de una artista que supo desarrollar una mirada propia.
Así lo demuestran, por ejemplo, los bronces La ola (1897)
y El gran vals (1895), su obra más famosa.
En el último trayecto
de la muestra, aún hay mucho para el asombro y la admiración.
Allí se puede ver una de las primeras esculturas de Rodin,
Suzon (1872), una porcelana sobre la cual el artista diría
años después que fue un "pecado de juventud"
y, al lado, una de las últimas obras, el yeso Lady Sackville
(1913), que permite ver el punto de llegada. En medio, el talentoso
camino de un artista que no dudó en ver más allá
de lo que su época consideraba que era arte.
La muestra estará en
el MNAD (Av. del Libertador 1902) hasta el 14 de septiembre. Se
la podrá visitar de martes a domingos, de 14 a 19, con
una entrada general de $ 2 y acceso gratuito los martes.